Cuento del mes
ANTONIO
por Alejandro Raymond
Yo sé que no ando muy actualizado y que nunca me entero de las últimas tendencias, pero nunca me imaginé que podía pasarme algo así. La semana pasada fui a comprarme un disco de algún artista nuevo, quería algo que me sorprendiera aunque no me esperaba que fuera para tanto. Cuando llegué a la disquería había puras fotitos y yo me acerco a la caja y le digo a la señora que ando buscando un poco de música linda para alegrar mis tardes y ella me dice que qué tipo de músico quiero. Yo le digo que canciones, que me de un disco de algo nuevo y ella me dice que casi todo ahí es nuevo pero que como ya no existe ni el disco ni el pendraiv ni el emepetres ahora lo que están haciendo era alquilar músicos. ¿Alquilar músicos? dije yo, y si, me dice la señora como lo más normal del mundo. Entonces, como a mí no me gusta parecer despistado ni ignorante le dije que sí, que me diera uno tranquilito, y ahí nomás la señora grita Antonio, Antonio, agarra tu guitarra que te vas con el señor y de atrás de un armario aparece Antonio, un gordo grandote abrazado a una guitarra gigante. A la flauta, pensé yo, espero que no me toque alimentarlo. Y la señora de la caja que me da un papel y me dice firme aquí y aquí, son 50 pesos y me lo trae devuelta el jueves antes de las 3, que lo disfrute, va a ver que Antonio es un gran músico. El jueves, pensé yo, faltan como 5 días, que hago con este gordo. Pero él, muy serio, me da la mano y me mira contento, palmeando su guitarra, dándome a entender que esta listo para empezar a tocar en cualquier momento. Para, para, le digo, primero vamos a mi casa. No me dio miedo dejarlo entrar, y como si hubiese estado preparado para algo así, en un sacudón le hice una camita en el sillón y le cociné una sopa. Después de que se la tomará de un trago le dije que ya estaba listo para escucharlo. Antonio canta y toca de una manera hermosa, tiene algo en su voz gorda que embellece mi hogar. Antonio no se cansa, canta durante 4 horas hasta que me quedó dormido. Tiene la amabilidad de despertarme para que lo aplauda. Le pido que me disculpe, que me quiero ir a descansar, que la sigamos mañana. Y así corrieron los días con Antonio, canción tras canción, mañana, tarde, noche y trasnoche. Mi vida ha cambiado, mi corazón esta latiendo más fuerte, como si mis venas se volvieron más gordas con su canto. Pero, por otro lado, no lo aguanto más, me vació 3 veces la heladera y comenzó a repetirse. Mañana ya es jueves y me toca devolverlo. Estoy contento, me han comentado que están alquilando un músico experimental de nombre Rubén Jaguar que es un maestro de la improvisación. Creo que la semana que viene será emocionante.